A Cassiano Ricardo

Tal vez nos tiren piedras,
está bien.
No nos molesta
en esta loma llana.
Vale más un reino
y aún tenemos
esta riqueza colosal
en los bolsillos vacíos.
La gran ley de la luna
de plata nos acoge tendidos
en la hierba de esta loma
y aún nos brinda su luz
a los pobre hombres.
Tal vez nos tiren piedras,
está bien.
Vale más abdicar por amor
justo a tiempo
que asirse entre los hombres
a materias intangibles.
El hombre que suda estrellas
cargando piedras para su paisaje
vale más que quienes las cogen
por la senda y se las arrojan, Cassiano,
de eso estamos seguros.

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