22 septiembre 2020

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Prólogo al libro “Loa en Honor a Nuestra Madre Santísima Nuestra Señora del Rosario de la Chiquinquirá” de Yazmina Jiménez, por Jesús Ángel Semprún Parra

Generalmente las loas en el teatro clásico español, constituyen un conjunto de versos con los que se introducía a la comedia, haciendo un resumen del argumento de la obra. También era una composición de situaciones, en que se alababa las virtudes individuales o colectivas, de forma alegórica. Pero esta que nos ocupa LOA EN HONOR A NUESTRA MADRE SANTÍSIMA “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE LA CHIQUINQUIRÁ”, es una pieza autónoma con acción y argumento, en un solo acto y en verso, que canta al origen de la devoción a la Virgen de Chiquinquirá y al impacto de fe que produjo su renovación en los habitantes de la Maracaibo del siglo XVIII.
Sabemos que en el ámbito teatral lo que apreciamos y admiramos finalmente es la escenificación de la obra de teatro, lo que quiere decir que la obra dramatúrgica va más allá del texto, donde implica toda una elaboración compleja en su montaje, de dirección y participación actoral y técnica. Por ello esta obra que prologamos, nos limitaremos a comentar ligeramente los aciertos del texto escrito e imaginaremos lo que pudiera ser una representación de ésta.
Yazmina Jiménez es la autora de esta Loa de alabanza a La Chinita, se trata no solo de una dramaturga nacida en Maracaibo sino de una artista escénica integral, como actriz, docente y directora de teatro, de extensa y fructífera trayectoria. Es egresada de la Escuela de Arte Escénico de la Universidad del Zulia que dirigió Inés Laredo y actuó con el Teatro Universitario (TU) de esa misma máxima casa de estudios, bajo la dirección de Clemente Izaguirre. Fue fundadora del grupo Mampara y directora de la escuela de teatro Inés Laredo.
Yazmina Jiménez ha realizado versiones y adaptaciones de piezas teatrales. Como actriz y como directora, ha participado en obras de su autoría como: Tumbas olvidadas, Bienvenido señor Hamilton, L’Emigrante, Las flores que no te di, Cartas para mi amor imposible y El enviado, algunas de ellas publicadas bajo el título de Las flores que no te di y otros textos dramatúrgicos (1999). También se ha presentado varias veces con la obra Los Llamados del Amor, de César Chirinos. Ahora nos trae esta pieza LOA EN HONOR A NUESTRA MADRE SANTÍSIMA “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE LA CHIQUINQUIRÁ”, que la hacen única en la historia del teatro en el Zulia, aunque pudiéramos referir la existencia de un antecedente a principios del siglo XX, con la escenificación de la aparición de la Virgen de Chiquinquirá, del dramaturgo Manuel Orángel Urdaneta, la cual tituló Milagrosa renovación, lastimosamente nunca se publicó en forma de libro, por lo cual es muy poco o nada de lo que pudiéramos decir sobre la misma. Solo las escasas líneas que han dicho los biógrafos del autor de esa puesta en escena. Sin embargo, junto con la de Yazmina Jiménez, constituyen las dos únicas obras de teatro escenificadas sobre la Patrona del Zulia, en toda la historia de este género en la región zuliana.
Después de leída esta obra de Yazmina Jiménez, la cual fue escrita originalmente con la idea de ser publicada y montada con motivo de los 300 años de la aparición de la Virgen de Chiquinquirá (1709-2009), podemos concluir que se trata evidentemente de la valoración de esa advocación mariana como símbolo religioso y como símbolo de identidad, donde afloran los elementos de la cultura e idiosincrasia del zuliano. Asimismo, podemos imaginar la acción escénica, la disposición del escenario a distintos niveles, los desplazamientos de los personajes y la ubicación de los coros hablados y cantados, los efectos especiales de sonidos e imágenes, así como la música y una buena dirección, sugiriendo la magnificencia en su representación y colorido local, y es en este momento cuando se hagan otros escritos de comentario crítico o valorativo del montaje.
Por el momento, solo queremos saludar la salida a la luz pública de esta obra, agradecer a la autora el honor que me ha dado al escribir este prólogo y el permitirme augurar el éxito de las futuras representaciones de la misma.

Jesús Ángel Semprún Parra
Maracaibo, miércoles de ceniza de 2020.