22 septiembre 2020

Sultana del Lago Editores

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“Una cara de la moneda” de Cristian Walter.

Existen muchos mitos y leyendas de la antigüedad. Y sin dudas, una de las civilizaciones que más historias aportó fue la griega. Ellos poseían mitos para explicar todos los fenómenos de la vida cotidiana. Sin embargo, déjenme decirles que no todos los mitos son fidedignos. Por ejemplo, no es cierto que Perseo derrotó a Medusa; ella murió muchos años antes de soledad y él solo le cortó la cabeza. Tampoco es verdad que Hades recibió el inframundo por descarte; él lo quiso desde el principio porque sabía el poder que esto le confería, pues los demás dioses solo tienen influencia sobre la estancia terrenal de las personas, que es un tiempo efímero, en cambio Hades posee las almas por toda la eternidad.

Y hablando de Hades, quiero hacer una aclaración con respecto a una de sus historias. Sin dudas todos habrán escuchado el mito de Perséfone. En el mismo se cuenta como Hades raptó a su propia sobrina, Perséfone (hija de Zeus y Deméter), y la obligó a vivir con él en el inframundo. Esto destruyó el corazón de su madre, quien pidió a Zeus su intervención. El Dios del rayo habló con su hermano Hades y llegaron a un acuerdo: Perséfone pasaría seis meses en la Tierra junto a su madre y seis meses en el inframundo. Esto no le gusto para nada a Deméter, pero no tenía otra opción.  Así, los meses que Perséfone pasa con su madre hacen que su corazón se regocije y la vegetación brille en todo su esplendor, dando flores y frutos abundantes (esto corresponde a los meses de primavera y verano). En cambio, cuando Perséfone se encuentra en el inframundo, el corazón de Deméter se congela y en el mundo todo es desolación; el clima se vuelve frio, las plantas mueren, las flores se marchitan y la vegetación desaparece (esto corresponde a los meses de otoño e invierno). Debo reconocer que esta es una linda historia para contar de boca en boca. Sin embargo, la realidad dista un poco del mito. En primer lugar, Hades no raptó a Perséfone sino que ellos se enamoraron a primera vista. Pero sabían que en la Tierra no podrían ser felices, por eso idearon el plan del rapto. En segundo lugar, Deméter no está afligida por su hija. Su dolor radica en el hecho de que ella siempre estuvo enamorada de Hades y ver que él escogió a su propia hija en su lugar le rompió el corazón. Por eso intentó hacerles la vida imposible y apeló a cualquier artimaña para separarlos. Pero no pudo ya que nunca vi un amor más puro que el de Perséfone y Hades. Cuando ella está en el inframundo todo es diferente. Los castigos disminuyen, el ambiente es más agradable e incluso Hades se vuelve tierno y generoso. Pero cuando ella se va a la Tierra, todo se vuelve turbio. Los castigos son salvajes, los suplicios son aterradores, los gritos no te dejan ni siquiera pensar y Hades se refugia en su castillo a la espera de su amada. Es por esto que se dan los cambios climáticos. Cuando Perséfone esta con su madre, Deméter se siente dichosa al ver sufrir a Hades y al castigar a su hija por robarle a su amor. Entonces brinda flores y frutos abundantes a los hombres. En cambio, cuando Perséfone vuelve con su amado Hades, Deméter hierve de ira y destruye todo vestigio de naturaleza. Y este es un ciclo que nunca tendrá fin ya que tanto el amor de Hades y Perséfone como la ira de Deméter son eternos.

Se preguntaran cómo sé todo esto. Fácil. Yo soy el encargado de llevar y traer a Perséfone a través del río. Así es, yo soy Caronte, el barquero, y si quieren escuchar las demás verdades sobre los mitos con mucho gusto se las contare cuando vengan a visitarme. No se preocupen por el tiempo que demoren que yo los espero tranquilos en mi barca, total tarde o temprano todos van a subirse a ella. Eso sí, no olviden de traer la moneda para mi paga.