30 noviembre 2020

Sultana del Lago Editores

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Dos poemas de Ángel Der Todd (@captaindertod)

IX NEGRO

Esto es un sueño congelado de marionetas
desfiguradas que cuelgan de un letrero que dice;
“duermen veintitrés Alicias”.

Esto no es más que montañas de codicia
que conjuran un olvidado reino
en las entrañas del hombre.

Esto es un cabalgar fantasmal
donde se persiguen zamuros
para que te muestren el camino.

Esto es un desafío a la noche
para burlar el escalofrío de las estatuas.

¡Suban alto a las montañas de luz oscura
que sumergen la venganza de la creación!

Esto es una convocatoria de mutilados
que te invitan a envejecer con una piedra
que solo el alma entiende.
Esto es una corrosión interna donde alucinas
con una viejecita sin dientes que entre escupitajos
de espesa saliva oscura te dice;

“Ven, prueba el negro,
desmiembra el recuerdo,
sonríe en la oscuridad
por la caravana de duendes
leprados y empalados.

Ella pasará para mostrarte
las grietas a seguir en el
maldito conceder de tu mortalidad.”

Esto es eso que pasa exactamente después;
Banderas negras[ejército de desmembrados[
Esto es Negro]Negro]Negro

Las Alicias/salieron del cartel/
y vienen/ a acuchillarme/

Negro]Negro]Negro]
Herido me llevan/ los años/
transcurridos todos/ desdoblamiento.

 

INTERCEPTUM FRAUDIS

I

Cartas a los viejos recuerdos que están
debajo de la mesa
Cartas a los pequeños miedos que aún
me abrazan.
Hasta el fin
del negro.

II

A veces las noches son de trueno,
los vientos rompen venas
y los miedos vuelan libres en los negros.

X

«705 cuervos corren
cada uno con clavel en los ojos»
 Milagro Catherine.

Si nos convertimos en dos,
veintitrés cuervos
más uno, serán menos.

XI

A veces haces peces
el parto se te ve en los ojos
hay diablos escondidos detrás del lagrimal.
Diablo azul, tú me haces escapar,
tanto azul me debilita, me pone tembloroso
¡óigase bien para que nadie se confunda,
me deshabito lejos de las tinieblas
por el azul me fui al negro, porque me duele.

Esta es mi marcha fúnebre
la séptima de las veintitrés muertes;
todos ustedes, moscas cómplices de mi necrofilia
testigos y cómplices de mi funeral

A veces hacen peces
y yo enmudecido viendo todo desde una jaula
mientras el tiempo me mutila
las esperas nocturnas me hacen sudar
todas las blasfemias de mis ancestros[

Me arrincono dislocándome y me grito;
“¡Me aferro a mí mismo,
es lo que hay!”

Tengo miedo de que el sol me encuentre,
desnudo de escamas,
desnudo en la catedral]
con este pelo que nadie entiende
con estas telas húmedas con olor a muerto
con la ofensa con la que el mundo me gira.
Oigan bien moscas y ojos del mundo
cuídense de mí porque no son zul
y las plumas que me quedan, son de cuervo.
Vosotros no sois mi debilidad, no sois mis anclas.

Sean todos partícipes de mi danza macabra
y mi féretro que se hunde en el azul…

Y a veces hace peces;
Peces muertos,
muertos por vos;
Muertos,
por vos.