19 septiembre 2020

Sultana del Lago Editores

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Tres poemas de “Canto Civil” de Luis Perozo Cervantes (@extremadamentep)

Adenda

No puede ser
que andemos todos por allí
como si en este planeta
no hubiese muerto nadie
como si todas las flores
sólo hicieran fotosíntesis

¿cómo es que
la fiesta no termina,
que siguen otros
naciendo y brindando?

no puede ser que por impávido,
el poeta, vuele
y los Odiseos se contengan
con sus maldiciones a bordo

¿cómo la muerte
puede disfrazarse de grama?
¿cómo la grama
no se entera y la huella no respeta?

¿cómo la esposa duerme con ajeno?

¿cómo el grito
se aguanta en la mudez?

¿qué ha pasado
con esta placenta?
cambia de colores sus ojos
a gato vamos a parar de tanta noche
de tanto de palmo a palmo
de tanto encierro

cómo la misma sed se presiente en la sopa

cómo el patriota olvida
y la moribunda palabra alegra

no puede ser que la frente esconda la espalda
y que a cada desacierto, uno termine
padeciendo un discurso de madrugada

atento, entonces, a la próxima estación
atento,
entonces,
a la misma primavera personal
al discurso
que este amanecer se inventa
puede que los disturbios de las horas
no palidezcan
pero habrá más que un semáforo rojo
habrá más que un cráter
más que una prostituta de autopista

¿cómo se anda
en la cuerda floja,
sin temerle para nunca a la bajeza?

¿cómo se vuela
—no puede ser
cómo se vuela—
y aún así se cae?

esta es la ley
común de las manzanas
la probabilidad de acierto
esa contribución de miedos
esta
la contrincante
de la palabra amor

¿cómo no, —entonces, cómo no—
si esta palabra terminará jugándome una mala jugada?

¿cómo no parir?
¿cómo nacer?
no puede ser
que hasta los indocumentados,
necesiten pasaportes
¿dónde la dignidad de no ser?

por eso
me parto al final
por eso me temo en la fiesta
en este cadáver que aún no tengo
que compro a plazos, vendo, vendo barato, no vendo
y te digo a ti
con la mente de anuncio clasificado
con el quejido más notable
con el triste y agudo
POEMA
el triste y agudo
PROBLEMA.

Exégesis

Y era el Puerto de Palos el asunto
o los versos más tristes
o la guardia civil que toca a la puerta
o que la princesa esté triste
o que la única persona capaz de matar a Garrick
es aquel caminante de ojos negros
con su paso decente
que llevaba encima la risa, después de haber hecho el amor

quizá, quizá, no era eso sino la noche
la idea de lo que venimos, a lo que vamos

quizá todo estaba
en la afable condición de amante
en la recta sensación de semen
en la recta sensación de borrachera
en la recta sensación de misa
tal vez en el lado oculto de la puerta cerrada
sin paredes ni sombra ni puchero mágico

queda el hambre, hijo, no lo entiendes
diga Gepeto a un tizón

porque la cuestión en sí, es la cuestión
y el poema no temerá en saberse

en soñar con la boca besable de Rilke
con poca la sexualidad de una Frida dolorida
o el pene de caucho de Anne Sexton

¿Qué te pasa? ¿no te gusta la orgía?
¿Le temes a todas estas enfermedades?=

Dislexia
Dequeísmo
Lambdacismo
Impotencia

Dale pasa que es gratis
dale pasa
que las mujeres no pagan
no te pongas condón
con el lenguaje no valen plastificados
con la palabra, o te contagias, o no coges
o eres el asunto, o no tienes asunto que tratar

vente, chamo
que puede tener de malo
excitarse un poco, leyendo
cien años de soledad
excítate
Yourcenar no se enoja
imagina el placer prohibido
Cavafis no temía más que al escarnio
y en estas posiciones solas
mamas lo que quieres
solo sueñas lo que te da la gana
con ropa en el bus
con una zanaHoria intercalada
con una mentirita piadosa
con el rosario en la mano
con una pausa pulso-penetrante
con el Desayuno en Tiffany’s
con El tren que pasa primero
con Los detectives salvajes
con El túnel
con El coronel
el suspiro que Deola sabe fingir
con un cigarrillo sucio en la bocabajo
con una herida vieja
de otro cuerpo
de otro tiempo
que te arde. 

Diurno

Uno llega hecho cadáver
a la cama

en ese puesto de comando sexual
aprende que debe cumplir responsabilidades

ser pasión no siempre es voluntad
nacemos de nuevo
cuando al fin hemos invocado al cráneo

de revocarse en revocarse
ser miedo en ser susto
de volvernos al mundo
como en un apasionado discurso de ópera alemana
región de habituales caídas
de crucifijos gordos anclados en el alma
zona que resguarda de la vida
lo muerto que vamos siendo

eso que se arrastra para adentro de las sábanas

de tanto humo masticamos la gloria
de no ser combustible de este mundo motorizado

nos caen sobre pies los olvidos
que nos tocará padecer
a medida que la avenida trasciende nuestra sombra
ser el excremento de un colectivo enorme
e ideológicamente equivocado

apéndice doloroso que no sabremos extirparnos
hasta llegar al cirujano mortal de la guerra

cayendo cuesta abajo
como en un tango que de alegría
padece nuestras faltas de alcoholemia

burocratizar los sueños en cascada
y dejar que caigan
hasta que los gritos parezcan carcajadas difusas
en los departamentos vecinos

ser de hueco en el asfalto aún sediento de esperanzas
de espaldas romper con lo duro de la sexualidad
los dientes tristes con que las lágrimas muerden la risa

reinar sobre los periódicos vencidos
sobre las noticias
gastadísimas
de líderes gastadísimos

ser como un barranco
que se apoya en el alma para no caerse

esconder en cuclillas en el baño
a un malhechor que lleva tu nombre por destino
y darle de comer con tu carne
y con las barbas de tus ancestros

rodar rodar rodar
como un cuadrado sangriento
que debe llegar al fondo inclinado de vida

atravesar el paso de cebra
y descubrir en el lomo del asfalto
el estigma de la víctima
las frentes marchitas
que se arrastran una tras otra
buscando un dolor que calme el desamparo
y con sus risas burlonas
las chicas que nunca te darán de su sexo
vigilan estas escenas morbosas de ciudadanía
pero la ley las reprende
para que sean adúlteras
compartiendo
su jugosa sinceridad

y tú
condenado al subsuelo de los días que no llegan
llevando el clavo de tu cruz en el riñón derecho
ardiendo de fiebre natural
espontánea combustión de miedos
luchando con sentido de superioridad
craneal y convulsa
contra los que se atestan de mierda en la esquina

y tú
a galope de Sísifo
llevando una bolsa de pan
que cuesta menos que su mierda
que tu pantalón roto
menos que tus zapatos gastados
menos que tu propia
auto-descripción miserable
de lugar común:
pobrecito yo, ay cuánto me duelo
menos que menos
pero más valiosa
adentro
en el rebollar de tu hambre
hecho un cristal de ruinas
llegas a la cama
oliendo a los primeros días en la cárcel
con chamusquina de violaciones fogosas
con tu decente destino
para encontrar
a tu amante
que de puro amor
se apetece de sexo

hecho cadáver, resucitas.