La colección «Aniyar» lleva el nombre de Lolita Aniyar de Castro (1937-2015), una de las intelectuales venezolanas más influyentes del siglo XX y pionera de la criminología crítica en América Latina. Abogada penalista, profesora de la Universidad del Zulia, primera gobernadora del estado Zulia y autora de más de quince libros —entre ellos Victimología (1967), el primero en castellano sobre la materia—, Aniyar de Castro encarnó una forma de pensamiento que unía rigor académico, compromiso con los derechos humanos y una lucidez implacable frente a las estructuras de poder . Su nombre no es un adorno: es una declaración de principios.
Esta colección recupera voces femeninas que, como la de Aniyar, fueron silenciadas, desplazadas o simplemente ignoradas por el canon y por el mercado editorial. No se trata de una colección «de género» en el sentido comercial del término, sino de una operación de justicia literaria. Aquí tienen cabida autoras como Karin Boye, cuya distopía Kallocain precedió a Orwell; Cecilia Meireles, una de las voces mayores de la poesía brasileña; Lily Íñiguez, cuya obra breve y casi secreta merece salir del olvido; o Tamura Toshiko, cuya narrativa feminista permanece inédita en español. Cada volumen explica por qué esa autora desapareció —el exilio, la censura, la muerte temprana, el simple desinterés editorial— y por qué su obra merece volver a circular.
El diseño de «Aniyar» evita deliberadamente los códigos visuales que suelen asociarse a la «literatura femenina». Un burdeos sobrio, una tipografía serif clásica y una estructura topográfica idéntica a la de las demás colecciones del sello. La identidad está en el contenido, no en el envoltorio. La colección no pide permiso ni se disculpa: presenta obras que exigen ser leídas por su valor intrínseco. «Aniyar» es, en suma, un acto de recuperación y una invitación a leer lo que durante demasiado tiempo estuvo fuera de circulación.
