Ya está en línea la edición digital de nuestro libro Apuntes del encierro: Antología del cuento venezolano producido en pandemia 2020 que es el arduo resultado de Corrección Perpetuum Taller de Escritores que dirige nuestro admirado Alvaro D’Marco.

Sultana del Lago editores, a la vanguardia de la actualidad literaria en el país, publica esta antología de la nueva narrativa venezolana, donde se expresan 13 voces inéditas de nuestra narrativa que trabajan en sus operas primas que también serás publicadas por nuestro sello editorial. Puedes adquirir esta obra en Amazon o Google Play Book.

A continuación te dejamos un fragmento del prólogo que escribiera el antologista Alvaro D’Marco:

Esta es una Antología muy particular, reunión de textos únicos desde una perspectiva particular e histórica. Perpetuum se convertirá en visibilidad y oxigeno para “papeles guardados” si fueran otras las circunstancias. Como toda antología, esta muestra una panorámica de la producción literaria actual. Además de la temática y su tratamiento, se observa un uso del lenguaje, visión de futuro y percepción de la realidad heterogénea que vivimos. Los trece narradores son venezolanos, seis de ellos radicados en España, México, Panamá y Bolivia. He decidido presentar los cuentos en dos bloques, primero los escritores que se encuentran afuera y luego los que están encerrados dentro del país. Ambos grupos en orden alfabético de sus nombres.

Daniella Ziade (1993) Amaranta vive inmersa en sus contrariedades cotidianas, en un mundo interno cargado de emociones que la hacen ver otra realidad que emerge, de forma sorprendente y entiende que hay una especie de sobrevida mas allá de lo que se observa.

Faviana Scoglio (1995) Una pequeña comunidad es dibujada en Tercera persona. Aparentemente inmune, mediante sus mecanismos internos de convivencia la ciudadela sobrevive hasta que un peligro aparece, avisando que la peste acecha.

Manuel Maytin (1961) Presagio narra dos derrotas en medio de la pandemia, el protagonista después de perder el trabajo quiere reencontrar un viejo amor. Encuentra que aparentemente lo ha perdido todo. Le queda la vida que solo separa de la muerte, una mascarilla.

Orlando Rosales Lucena (1969). Un relato poblado de imágenes. Un hombre solitario en medio del encierro palpa con cuidado y detalle  sus rutinas y recuerdos, al tiempo que un desdoblamiento o una posible realidad lo abraza al pasar La puerta.

Paola De Grazia (1994) El Regreso a casa modela la soledad y el encierro de una joven en su búsqueda existencial que la lleva al encuentro de la literatura hecha por mujeres. Habitada por recuerdos y plena de cotidianidad, sin darse cuenta encuentra un sentido para su vida.

Zuleyka Puente (1991 Una pareja de profesionales felizmente casados, con hijos, en una posición cómoda ante la vida nos es descrita desde su intimidad con destellos de frivolidad y apetencias de todo tipo. En nuestras tardes conoceremos los secretos que hasta en el encierro han logrado ocultar.

Amanda Añez Vicentini (1994) Calena presenta un universo trastocado, una cotidianidad sin sentido. El protagonista se siente unido a una casa que marca su destino. La crisis sanitaria lo conduce a una mudanza y a una tierra de nadie de final incierto.

Andrea Osorio (2002) A un espacio fantástico y distópico nos traslada El amor y sus deseos donde el delirio y lo onírico muestran un torbellino apocalíptico y casi de terror.

Dorian Cartagena (1991) El diario de Noam vincula su quehacer al recuerdo de un amor juvenil, donde las emociones, indecisiones y fantasías de un joven retratan esa etapa de la vida.

Juan Pablo Lares Marin (1996). A través de Juego interminable traza un personaje debatiéndose entre las insatisfacciones de la situación presente, la obsesión por las deudas, el deseo de volver a la normalidad y una historia de amor perturbada por la nueva situación.

Luisana Rivas (1995) Con cierta ironía, Llamada perdida observa como en medio de la emergencia sanitaria se magnifican las dificultades derivadas del rezago tecnológico. Las vicisitudes para obtener un simple servicio domiciliario, salpicadas con detalles y recuerdos colorean una casi patética realidad.

Pedro Lozada (1937) Sorpresas y secretos narra la historia de una familia de clase alta a través del tiempo. Dos hermanos, los más jóvenes descendientes del clan, en medio de la pandemia y el encierro, sin quererlo chocan con recuerdos y parajes del pasado que parecían olvidados, descubriéndose una historia de amor y desencuentro que los unirá más.

Pedro Massaroni (1997). Un texto al más puro estilo existencialista donde los sueños ocupan un lugar privilegiado. Un joven vive la emergencia entre un hacer y soñar. Paso a paso retrata el paso de los días, entre la rutina y el placer de vivirla. El clímax, si lo podemos llamar así,  es La risa.

Deja un comentario