Les presento a mis lectores este tercer volumen de poemas que tuvieron su origen en mi juventud, aunque estos tienen una edad más madura. Son poemas un poco más estudiados, los escribí pensando en hacer de ellos un bagaje más denso, como si ya hubiera podido domar a la musa y a la palabra. Son como el corolario de un recorrido por los paisajes de ese mundo de ensueños y por tanto tan inasibles, de la poesía. La temática es diversa y no hay un orden establecido, de manera que se pueden leer a saltos, según el deseo del lector que se deja llevar por el título o por los primeros versos. No hay pretensión alguna de alcanzar estadios superiores de lo poético. Estos poemas son, como ya dije un recorrido en el que regreso a la realidad y las circunstancias en que…
Después de publicar mi primer libro de poemas “Un sueño arde en mi memoria”, quiero presentarles este segundo volumen contentivo de un conjunto de textos bastante recientes, los cuales han sido escritos al calor de la actividad de la Peña Literaria José Domingo Márquez, en cuyo espacio he encontrado un gran estimulo para la creación poética. Las actividades de la Peña y el franco compartir con mis compeñeros (como nos llamamos fraternalmente) son una fuente de incentivos hacia la escritura y lugar desde donde partir hacia la exploración de nuevos temas e intentos por hacerme de una expresividad propia, de un estilo que me haga reconocible en el amplio universo de creadores que desarrollan su trabajo literario por estos ámbitos geográficos.
Douglas Zabala Briceño. Maracaibo 1951. Abogado, escritor, ensayista y columnista. Publicaciones del Autor Disidencia Comprometida. Maracaibo: Imprenta del Estado Zulia, 2011. Prólogo de Bolívar Sáenz. Del chavismo y otros errores. Maracaibo: Imprenta del Estado Zulia, 2012. Prólogo de Tito Núñez Silva. Del conciso embeleso. Poemas. Maracaibo: Ediciones del Movimiento, 2015. Prólogo de Miguel Ángel Paz. Pá que vos sepáis. Maracaibo: Edición Sultana del Lago. 2020. Prólogo de Jesús Ángel Semprun. La Republica Extraviada. Maracaibo: Edición Sultana del Lago. 2021. Prólogo de Víctor Vielma.
Este nuevo libro que por el fuego con que se enciende, merece nuestra simpatía decidida, en cuyo provecho soslayamos leves defectos de encaje y formas. Su lectura envuelve al lector en neblinas de un mundo fantasmagórico en el que cada concreción – vital o muerta – es también un fantasma. Por eso anduviera torpe quien intente recorrer sus páginas con un lugar común. Quien pretendiera encasillarlo o definirlo no acertaría cumplir su empeño, ni el propio autor podría salvarles. En medio de la retórica mediocre, DEL CONCISO EMBELESO Y OTROS EPIGRAMAS, es una contribución que puede ser útil en debatirse, para el necesario enriquecimiento del idioma, tan degradado, irrespetado y corrompido de nuestro tiempo.
Este es un libro sorprende que revela el enternecedor uso domestico de la poesía gracias a una arqueología familiar que se vuelve patrimonio de toda una sociedad, pero al mismo tiempo es un franco homenaje al oficio de los antepasados, con la grácil impresión de que la poesía clásica sigue viva en las gentes y el habla de los seres que habitamos en el futuro. Daniel Hernández Luego, trae una selección de poemas de sus ancestros directos, y nos ofrece un vino de su propia cosecha, en un diálogo con el pasado que retumba en nosotros como la campanada final de un antiguo rito incomprendido por el paso de los años. Ha llegado la hora de descubrir la poesía de Pedro José Hernández Moreno, Octavio Hernández Arria, Armando Hernández Hernández y la del propio Daniel Hernández Luengo, envuelta un florilegio que adorna la…
El Amazonas venezolano nos entrega una nueva voz de la literatura: Carlos Pava, un escritor que cultiva con gracia las formas clásicas de la poesía e impone su acento juvenil para renovar el género con sutileza. El tema social, ecológico y amoroso encuentra eco en medio de un afán narrativo que mantiene el sincopado ritmo de la poesía tradicional siempre al margen de un versolibrismo puro y espontáneo. Penumbra Vespertina ofrece la ambivalencia de lo nuevo y viejo que se mezclan cuando la noche llega a nuestras vidas como una emoción sorprendente y llena de oportunidades para la belleza. En este libro encontrarás el registro de una imaginación que estalla en sentimientos, desde la óptica virgen de un joven venezolano que habita en uno de sitios más recónditos del mundo.
Este libro tiene una característica que no muchos tienen, y es que trae unas indicaciones previas de como está constituido o de cómo fue construido por su autor. Esto devela de entrada dos cosas, pero seguramente hay muchas más que el lector irá descubriendo en su lectura. Esas dos cosas son, primero que el libro lo exige, porque sino pasaría como un mero ejercicio sin invención ni fundamento; la otra es que, sin separar una de la otra, juego y matemática, parecieran ponerse de acuerdo para dar con un nuevo tipo de lector, más creativo que asimilativo, menos pasivo y más activo, sugerente, más abierto que cerrado.
“Entre el papel escrito y la boca hablada, al parecer, el poema está gestándose depurado y purísimo como en El bocablario, en una suerte oscilante de sempiterno estado de gracia. Mientras que en la escritura ya todo está listo aparentemente, en la boca por el contrario, la saliva aporta como un proceso ilimitado sujeto al reto esplendoroso del antes y el después del apalabrismo de El bocablario, que suena lejanamente parecido a rastros verbantes de lenguas originarias del sánscrito, a lenguas romances, a africanismos, o bien posee una familiaridad sonógrafa con ese esplendor léxico de nuestras lenguas indoamericanas. Las palabras de siempre, siempre las palabras, esperan que el poeta, a todo riesgo, las haga volver a (re) nacer”.